Marina Serrano: Argentina



El sable más allá


Un bokuto de madera percudida 
es la inocua herramienta del principiante. 
La ternura del bambú 
no puede permitirse.
Dos veces fue golpeado en los antebrazos 
para aprender. Y no aprende.
Tres en la cima de la cabeza
cuando le gritan: men. Y es el tajo limpio.
Para completar la lección, 
deberían cortar su abdomen, 
desde el hígado al ombligo.
Pero su hígado ya está fibrosado hasta la náusea.
No tiene sentido insistir.
No siempre el amor puede 
llevarse al campo, y en un corazón 
entregado la pelea es absurda.
Es cierta la lección aunque duela:
no hay sable más allá de la mente.




(Inédito)

Hidrofilia


A la pared, en que aplastó mi cuerpo, grité su nombre
con todas esas voces que me habitan
pero sólo percibí la auscultación árida, el ruido grave
de mi respiración contra la superficie porosa.

Ella estaba lejos. No quise creerlo y salí de casa
como si algunas leguas fueran lo mismo que demasiadas,
enfrenté la calle que seguía el sol
y cuando sólo me quedó cansancio, entendí
que no las podría cubrir, ni a pasos, ni al galope.

Olvidé que llovía hasta tocar
un mechón de pelo oscurecido con mi lengua
y sentir el gusto de las cosas mojadas.

En el cementerio, sin cruzar la puerta de hierro
los pantalones saturados de hidrofilia
goteaban sobre el escalón, y quise
que todo lo que llovía lloviese en mí
para estar dentro y encontrar la forma
de vivir con ella, pero también
quería que volviera y me besara otra vez.

Del libro: La diástasis de las tibias largas (sigamos enamoradas, 2018)

Sobre la composición


Dado el espacio, o cualquier otra forma de certeza
se vuelve necesario armar la clave,
frente a la urgencia concreta de la materia
la obligación
de inventar un tiempo,
aquellos mojones, marcas, límites,
definir el tono, los medios
del afecto, el barrado de las líneas,
mínima aclaración de otros asuntos
casi nunca esenciales, casi nunca rebeldes,
sólo necesarios
para entrar de lleno en la garantía del consenso.
Luego, como en la caída
del sol se perciben los colores de una estrella ausente,
la evocación será el fundamento
de la belleza.

Del libro: Argerich (inédito)



Infibulación[1]


Los enterrados en el patio de los conventos,
en las casas de familia, los que se van por los caños,
encéfalos verdes,
no tienen importancia.
Si se acaba en el acto de dar a luz, que no se sepa.
Si se acaba, que no se sepa. Y si no, que no se sepa.
El no evidente principio
de la independencia, el placer,
la diana desafiante
del hombre.
Del libro: PSIQUIS ANATÓMICA (En danza, 2016)


Suicidio[2]


Los zapatos acomodados, la pollera oscura
en la orilla
y el orden de las cosas mínimas,
no como celebración sino por costumbre.
Hunde sus arcos en la pulpa tibia blanda y turbia,
el descanso de la carne es su entrega
a las mordidas de cangrejos que trepan hacia la matriz
por aductores que no tardarán en volverse escarcha.
Otros animales aguardan esa escarcha,
el fin del movimiento, el beneficio de lo que cicla
y se deshace.
Nadie sale del río como ha entrado,
aunque haya entrado muerto.

Del libro: PSIQUIS ANATÓMICA (En danza, 2016)




sin título

Y te digo que mucho se le perdona, porque mucho amó.
Y poco se perdona al que amó poco.
Evangelio de Taciano

Desde abajo, quizá desde otra capa de la tierra,
un horizonte iluvial o aún más profundo,
su enojo e impotencia no eran por mi causa.
Pensaba en la juventud, fuerza de piñones, cadenas,
en su costumbre de avanzar, avanzar,
y abandonar las cosas que fueron
por las que son, y cuidar con celo
de mí, de nosotros.
Pero la furia dominó en la formación,
Ialdabaot, por el padre, por la vida,
y en su mano de costurera
un golpe, un chasquido de plástico calibrado
y punta metálica, cayó en uno de mis ojos.
El acto fuera de sus cálculos
y mis manos en el ojo,
guardado en el párpado, y en mi frente
que guardaba el ojo,
quiso limpiar el pecado, la culpa,
pero quieta sobre lo blanco en el consultorio
mentí acerca de la causa:
la causa última de todas las cosas
se encuentra más allá de mi madre.
Del libro: La única cosa necesaria (El copista, 2012)


[1] Infibulación: del latín in /

Espinos de acacia enana cierran los bordes, y la sangre corre
por el hueco de una caña.
En nombre del gran desconocido, las mujeres
han vengado su propia ablación con otra.
La rajadura en el tegumento eréctil,
en los labios, deja
errando por la tierra
de la obligación, del sufrimiento.
Ese surco de sangre
esa ternura, no puede siquiera llorar
ante la hembra, primate, cetáceo, cánido,
que goza la ingurgitación de su sexo.

/ 'en', 'dentro', 'hacia dentro', más fībula, 'hebilla', 'broche', más -ā-tiōn(em), 'acción'. Derivado de palabra antigua infībulātiōn(em) derivado del latín infībulār(e) 'perforar para abrochar'; aplicado al cierre de la vagina mediante un anillo o broche.
[2] Suicidio: del latín sui/

Nadie es capaz de odiar a otro
tanto
como a sí mismo,
su fuerza y constancia es inaudita,
y mentira infantil
de la violencia, creer
que luego se estará mejor.
Porque no,
no se estará de ninguna manera,
nunca, más allá del amor.

 ´de sí mismo´, y caedĕre, ´matar´. Matar, según la DRAE es de origen discutido. Algunos han propuesto que viene de mactare, un vocablo de la lengua religiosa que significa sacrificar (un animal) a los dioses. Pero esta palabra no se usaba para expresar la idea de matar a una persona, la cual se expresaba con occidere, interficere, necare o interimere. Según Corominas, vendría del latín vulgar mattare (golpear) derivado de mattus (estúpido, dio matto en italiano).


Bio-bibliografía



Marina Serrano nació en 1973, en Quequén, Argentina. Es Licenciada Kinesióloga Fisiatra y Licenciada en Psicología. 
Sus libros publicados son: Formación Hospitalaria (Sigamos enamoradas 2006), mención en el “II Premio Internacional de Poesía Revista Prometeo para Libros Publicados en Lengua Castellana”; La diástasis de las tibias largas (sigamos enamoradas, 2008), mención del Fondo Nacional de las Artes 2006, Argentina; La única cosa necesaria (Del Copista, 2012); Segunda Fundación (Cabiria, 2015); y Psiquis anatómica (En Danza, 2016).
Participó en las antologías: Hotel Quequén I, II y IV (Sigamos enamoradas, 2006, 2008,2011; Poetas Argentinas (1961-1980) (Ediciones Del Dock, 2008), compilada por Andi Nachon; Cuestión de Luz. Diecisiete poetas argentinos (Huesos de Jibia, 2014), compilada por Ricardo Herrera,  Erótica (Ediciones En danza, 2015), Plantas (Ediciones En danza, 2016), The Other Tiger: Recent Poetry from Latinamerica (Seren, 2016), compilada por Richard Gwyn.
Obtuvo una mención en el premio “Luis Tejeda”, 2010, por el libro de cuentos: “Divulgación científica. Una breve selección de cuentos positivistas”.  

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