Timo Berger: Alemania



como si fuera poco

como si fuera poco
me gustaría leer la ciudad
como una biografía

con un personaje principal
el menos fiable
y lírico que dice:

                        una vez recorrí toda Rivadavia
                        del Bajo donde nace
                        hasta la General Paz
                        el puente a provincia

                        cuando la vuelvo a caminar
                        recuerdo lo que leía
                        en sus cuadras regulares
                        unas más largas que otras

                        clones de otras cuadras
                        llenas de tiendas y talleres
                        que diferían por detalles
                        poco perceptibles

                        algunas cuadras protagonistas
                        de canciones de tango
                        de rock, de otro poema
                        o de los avisos de obras inacabadas

como si fuera poco
quise llegar a las vísceras
adentrarme en el asfalto

el putrefacto y espeso barro
las arenas que carcomen los cimientos
no solo de esta y otra ciudad.



De extra muros. poemas públicos (2018)

comienzo tardío

a Whitman, lo empecé a leer recién ahora
en el brazo de una mujer joven

sentada frente a mí en el vagón del metro
entre sus piernas un Bulldog que acariciaba

en la parte superior del brazo
zarcillos de rosas tatuados

enmarcando la letra manuscrita de un poema
que hablaba de lilas

jamás había leído al gran barbudo
sólo en traducciones dudosas de amigos

mejor me quedo con la imagen del brazo
lleno de espinas y versos relucientes

del ocaso en que entraba el tren elevado
cruzando un territorio en construcción.



De extra muros. poemas públicos (2018)



Surco, hacía Chorillos


Otros se la pasan describiendo
cuadros en museos, no
veo museo alguno en este

distrito, pero veo colores
veo granos, veo sustancias
susceptibles, veo la sombra

del viaducto por el que hace años
dentro de años pasaría un metro,
veo a mis espaldas una pechuga

abierta con un tajo perfecto
en las brasas, veo
cómo sobre los ruidos

de los vehículos que nadie dibuja
aparece una escala de grises
a través de un cristal tintado



De: Microclimas (2014)



#PróximoMercado

Como si el mercado no fuera de repente
alegoría para valores cambiantes
movido por una mano sin cabeza

como si el mercado fuese ahora
un sofá en Panamá o la sala de música
parte del decorado en todo caso

como si el mercado fuera un lugar
de descanso, un centro de rehabilitación
con losas estériles

como si el mercado fuese
el nuevo salir
un sitio de encuentros

como si fuera una lista
de cosas no adqueribles
un espacio futuro o cambio climático

como si fuese el mercado
en el mercado de una vez concebible
sin vivanderos...

            y yo corro por el mercado
con un delantal manchado de sangre
buscando un repuesto para los conductos biliares

            la hilera de belfos de los compradores
el alboroto del mercado, las avispas, ratas
cornejas, santa trinidad de guardianes

            de la depravación, en el rincón
alguien que aun cree en el Merc-sismo
lee páginas amarillentas

            desde la memoria, que resulta corta
que desmonta ondas largas
en ciclos veloces

            en algún lugar de este planeta
habrá siempre mercado y el maestro del mercado
asigna puestos, slots, espacio web

            opciones y derivados
para un futuro, cuya imagen está colgado
arriba de nosotros

            espejo de chapas onduladas
en el Mercado Central de San José
coma Costa Rica

(inédito)

Asalto al imaginario del repatriado

                                                           A César Saenz

Algo se quema en el horno del local, el aire
se llena con olor a pelo calcinado,
porque ninguno de los que están en el suelo,

manos arriba de la cabeza, portamonedas
y celulares hacia un lado, rápido, puede
mover la paleta de madera, las pizzas.

Mientras el dueño defiende a muerte la caja,
se registran disparos. A uno de los clientes
que esperaba dos cajas de muzza para

atender el apetito de sus amigos en casa,
le salpica sangre sobre su vestimenta
y una porción de pánico se cuela. Una tarjeta

de crédito se puede bloquear, pero su camiseta
es un ejemplar único, firmada por los jugadores
de Barça y prueba del éxito en el extranjero

de un repatriado; ahora maldice su vuelta
de Europa, el recuperado hijo del barrio que,
esta noche, sin embargo, se va a retrasar.



De: A cien cuadras del centro (2011).


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